Una pista que respira marca y experiencia.
El resultado fue un entorno inmersivo donde el universo Dots® cobra vida entre montañas nevadas, atrayendo la atención de grandes y pequeños.
Ambos circuitos se convirtieron en puntos icónicos de Grandvalira, destacando por su estética reconocible, la interacción con los esquiadores y la perfecta integración entre deporte, branding y emoción.